A veces siento que me quiero morir.
Cuando no es su boca, son sus brazos.
Ambos nos impregnamos de sangre ajena.
Ritual místico
completo.
Las mariposas son explosiones en el pecho.
Luchas encarnizadas
de un pasado guerrero.
Aullidos de lobo al amanecer.
-Ven, abrázame.
¿Acaso podría no hacerlo?
La calma llega al despertar
a cualquier hora intempestiva
y descubrir nuestros labios
pegados,
deshaciéndose juntos como gelatina caliente,
tras una larga jornada
de besos
cuerpos
besos
besos
besos...
Los vivos, los amantes, los rebeldes, los locos, los luchadores, los pasionales, los sensibles, los mágicos.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Herencias amazónicas
En una sociedad enferma, sólo pueden crecer personas enfermas... y algunxs todavía creen que el problema es su cuerpo.
Semilla en la tierra - Carlos Chaouen
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón,
tirando piedras
contra la última frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.
Y no me pidas tanto, corazón,
que tengo poco aire en el pulmón,
lo que tengo es un castillo en el cielo...
tirando piedras
contra la última frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.
Y no me pidas tanto, corazón,
que tengo poco aire en el pulmón,
lo que tengo es un castillo en el cielo...
Fragmentos de El Club de la Lucha
"Tanto se ha fundido el fruto viejo y magullado de mi rostro que pensarías que estoy muerto."
"Todo el mundo sonríe como si les estuvieran apuntando a la cabeza con una pistola invisible."
"Ojalá nunca llegue a realizarme.
Ojalá nunca me sienta satisfecho.
Ojalá nunca llegue a sentirme perfecto.
Tyler, sálvame de sentirme perfecto y satisfecho."
"Estupendo.
Fantástico, le digo yo.
Tyler pregunta: ¿Es esto un problema para ti?
Soy las Tripas en Tensión de Fulano.
No, le contesto. No pasa nada.
Ponme una pistola en la cabeza y pinta la pared con mi cerebro.
Simplemente, genial, le digo yo. En serio."
"Sólo después del desastre podemos resucitar.
-Sólo después de haberlo perdido todo- dice Tyler- eres libre para hacer cualquier cosa."
"Todo el mundo sonríe como si les estuvieran apuntando a la cabeza con una pistola invisible."
"Ojalá nunca llegue a realizarme.
Ojalá nunca me sienta satisfecho.
Ojalá nunca llegue a sentirme perfecto.
Tyler, sálvame de sentirme perfecto y satisfecho."
"Estupendo.
Fantástico, le digo yo.
Tyler pregunta: ¿Es esto un problema para ti?
Soy las Tripas en Tensión de Fulano.
No, le contesto. No pasa nada.
Ponme una pistola en la cabeza y pinta la pared con mi cerebro.
Simplemente, genial, le digo yo. En serio."
"Sólo después del desastre podemos resucitar.
-Sólo después de haberlo perdido todo- dice Tyler- eres libre para hacer cualquier cosa."
Chuck Palahniuk
jueves, 18 de octubre de 2012
Fragmentos de Les fleurs du mal
19. El ideal.
...
porque no encontraré entre esas rosas pálidas
la flor que se asemeje a mi rojo ideal.
Lo que este corazón abismado reclama
sois vos, Lady Macbeth, alma fuerte en el crimen,
sueño de Esquilo abierto al clima de los astros;
o bien tú, inmensa Noche, hija de Miguel Ángel,
que apacible te retuerces, en extraña postura,
tus encantos labrados por boca de titanes.
62. A una Madona
...
y mezclar el amor con alguna barbarie,
¡voluptuosidad negra!, de los siete Pecados,
verdugo atribulado, haré siete Puñales,
bien afilados, y, como juglar impávido,
tomando como blanco tu más profundo amor,
¡he de clavarlos juntos en tu Pecho jadeante,
en tu pecho chorreante, en tu dolido Pecho!
47. A la que es demasiado alegre
[Ésta fue una de las composiciones condenadas en la 1ª ed. gracias a la increíble suciedad de mente de los jueces galos, que creyeron descubrir un sentido a la vez sanguinario y obsceno en las dos últimas estrofas]
Tu cabeza, tu gesto, tu aire
como bello paisaje, son bellos;
juguetea en tu cara la risa
cual fresco viento en claro cielo.
El triste paseante al que rozas
se deslumbra por la lozanía
que brota como un resplandor
de tus espaldas y tus brazos.
El restallante colorido
de que salpicas tus tocados
hace pensar a los poetas
en un vivo ballet de flores.
Tus locos trajes son emblema
de tu espíritu abigarrado;
loca que me has enloquecido,
tanto como te odio te amo.
Frecuentemente en el jardín
por donde arrastro mi atonía,
como una ironía he sentido
que el sol desgarraba mi pecho;
y el verdor y la primavera
tanto hirieron mi corazón,
que castigué sobre una flor
la osadía de la Naturaleza.
Así, yo quisiera una noche,
cuando la hora del placer llega,
trepar sin ruido, como un cobarde,
a los tesoros que te adornan,
a fin de castigar tu carne,
de magullar tu seno absuelto
y abrir a tu atónito flanco
una larga y profunda herida.
Y, ¡vertiginosa dulzura!,
a través de esos nuevos labios,
más deslumbrantes y más bellos,
mi veneno inocularte, hermana.
CHARLES BAUDELAIRE
Domingo de resurrección
Siempre me ocurre lo mismo. La redención de pecados tras carnaval. Me siento labrada a este pueblo extraño - a sus calles, nunca a sus gentes-, pero a la vez comprendo que este cuerpo no es mío. No me pertenecen las manos, ni las palabras que no pronuncié. Y el sentimiento de desamor pre adolescente me apuñala. La boca me sabe a fiebre y a ruido. Y sus voces se me presentan como los gemidos de un moribundo. Charanga y pandereta hostiles.
...Voy a empezar a escribirle que le quiero.
J. es una cuchilla, que me afeita y me sangra.
J. es la pregunta cuando me deja durmiendo en su casa y se marcha a trabajar exhausto tras devorarnos toda la noche. ¿Esto es estar enamorada?
Se parece a Curro Jiménez cuando su mirada me analiza antes de penetrarme. Cuando ríe de verdad, sus risitas sibilinas le hacen parecer un niño estúpido. Podría estar horas escuchándole hablar de utopías o mirándole interactuar con sus amados sound systems. Ambas acciones me ponen muy cachonda.
Su pecho es una almohada infinita, un nido perfecto. El lugar donde quiero esperar a la Dama Negra.
Adoro su espalda salpicada de cicatrices bellas, fruto de una lluvia de esquirlas radioactivas, de cuando cumple su deber como guerrillero. Su cuello tenso al que me aferro antes de caer.
Mátame. Mátame con tus propias manos. Quiero morir así. Ven, Cielo, ven.
Sus palabras me dejan knockeada. Son tormentas de aire caliente, a la hora de la siesta en Agosto. Me lleva en ráfagas, me asciende en un torbellino destructor. Me deja recostada en el ojo del huracán. Arrasará con la calma de las vidas mediocres y luego desaparecerá. Aire que se me escurre de las manos. Y yo caeré desde el cielo y, del golpe, se esparcirán todos mis órganos vitales, dejando en el mundo una capa rojinegra.
Pero, para entonces, ya habremos volado muy, muy lejos.
Je suis loin, loin...
Je n'ai pas peur.
...Voy a empezar a escribirle que le quiero.
J. es una cuchilla, que me afeita y me sangra.
J. es la pregunta cuando me deja durmiendo en su casa y se marcha a trabajar exhausto tras devorarnos toda la noche. ¿Esto es estar enamorada?
Se parece a Curro Jiménez cuando su mirada me analiza antes de penetrarme. Cuando ríe de verdad, sus risitas sibilinas le hacen parecer un niño estúpido. Podría estar horas escuchándole hablar de utopías o mirándole interactuar con sus amados sound systems. Ambas acciones me ponen muy cachonda.
Su pecho es una almohada infinita, un nido perfecto. El lugar donde quiero esperar a la Dama Negra.
Adoro su espalda salpicada de cicatrices bellas, fruto de una lluvia de esquirlas radioactivas, de cuando cumple su deber como guerrillero. Su cuello tenso al que me aferro antes de caer.
Mátame. Mátame con tus propias manos. Quiero morir así. Ven, Cielo, ven.
Sus palabras me dejan knockeada. Son tormentas de aire caliente, a la hora de la siesta en Agosto. Me lleva en ráfagas, me asciende en un torbellino destructor. Me deja recostada en el ojo del huracán. Arrasará con la calma de las vidas mediocres y luego desaparecerá. Aire que se me escurre de las manos. Y yo caeré desde el cielo y, del golpe, se esparcirán todos mis órganos vitales, dejando en el mundo una capa rojinegra.
Pero, para entonces, ya habremos volado muy, muy lejos.
Je suis loin, loin...
Je n'ai pas peur.
Sonrisas largas
¿Qué es? Sino la calma que me aboca a un universo de sensaciones.
Un océano gris perla, mate, mojado de mercurio que se expande descarado en estos días oníricos de verano.
Porque es un sueño. En su totalidad. Ya ni siquiera me planteo "Is this real life?"
Sé a ciencia cierta que no.
Que es un jodido sueño al que he descendido no sé muy bien cómo. Es un puto sueño, no hay duda.
Mi teoría está fuertemente motivada: Freud se ha colado sin permiso y, cuando despierte, le obligaré - a punta de navaja, si fuera necesario- a pedirme perdón.
La felicidad es inefable, incluso intangible; y estas horas se suceden caprichosas impregnadas de ella.
Llevo días sin poder dormir en paz,
las pesadillas caen violentas, en diluvio,
cuando Morfeo emplea sus tretas conmigo.
Sólo esquivo las pesadillas cuando comparto colchón con él. Y, entonces, apenas dormimos. El cuarto nos atrapa entre gemidos, saltos de vinilo y humo. Nos besamos en el sofá, que si mis labios son infinitos, que si contacto bucal imposible de deshacer, que si qué. Es imposible dejar de besarte.
Me va sobrando la ropa. Veo mi cuerpo como en el reflejo de la ventana de mi habitación. Le miro, y veo como me mira, entre abrumado y hambriento. Me excito sólo con observarle. Adora mis senos que se vuelven repostería panadera. Cae violento a devorar la guayaba y sufro con su lengua dulce, intensa. Sigo el recorrido de su torso. Saboreo golosa, niña agradecida.
Y el impacto. El cataclismo. Bombea y envuelve. Mi garganta se rompe en grumos. Mis instintos me transforman en una diosa carnal, en la estrella del porno. Duro, caliente al comienzo. Terminamos diluídos, aún calientes. Caemos en los fragmentos de Cortázar, en las elucubraciones hechiceras, en las canciones de reggae lluvioso. Huele a látex y a densidad.
Un océano gris perla, mate, mojado de mercurio que se expande descarado en estos días oníricos de verano.
Porque es un sueño. En su totalidad. Ya ni siquiera me planteo "Is this real life?"
Sé a ciencia cierta que no.
Que es un jodido sueño al que he descendido no sé muy bien cómo. Es un puto sueño, no hay duda.
Mi teoría está fuertemente motivada: Freud se ha colado sin permiso y, cuando despierte, le obligaré - a punta de navaja, si fuera necesario- a pedirme perdón.
La felicidad es inefable, incluso intangible; y estas horas se suceden caprichosas impregnadas de ella.
Llevo días sin poder dormir en paz,
las pesadillas caen violentas, en diluvio,
cuando Morfeo emplea sus tretas conmigo.
Sólo esquivo las pesadillas cuando comparto colchón con él. Y, entonces, apenas dormimos. El cuarto nos atrapa entre gemidos, saltos de vinilo y humo. Nos besamos en el sofá, que si mis labios son infinitos, que si contacto bucal imposible de deshacer, que si qué. Es imposible dejar de besarte.
Me va sobrando la ropa. Veo mi cuerpo como en el reflejo de la ventana de mi habitación. Le miro, y veo como me mira, entre abrumado y hambriento. Me excito sólo con observarle. Adora mis senos que se vuelven repostería panadera. Cae violento a devorar la guayaba y sufro con su lengua dulce, intensa. Sigo el recorrido de su torso. Saboreo golosa, niña agradecida.
Y el impacto. El cataclismo. Bombea y envuelve. Mi garganta se rompe en grumos. Mis instintos me transforman en una diosa carnal, en la estrella del porno. Duro, caliente al comienzo. Terminamos diluídos, aún calientes. Caemos en los fragmentos de Cortázar, en las elucubraciones hechiceras, en las canciones de reggae lluvioso. Huele a látex y a densidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)